martes, 1 de junio de 2010

6

Jueves.Temprano.
- Ahora ya sabes cómo me gusta el café. ¿Estarías dispuesto a hacérmelo cada día?
Todo esto lo dijo ella desde la puerta desde donde se asomaba a la cocina, con su camisa de dormir y algo despeinada, como cada mañana.
Él sonrió ante esta pregunta y se volvió para mirarla con los ojos brillando.
Ella, al darse cuenta del doble sentido de sus palabras sonrió también.
- Interprétalo como quieras - dijo al fin, mordiéndose el labio inferior.

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