lunes, 31 de mayo de 2010

Decepción.

Hay dos tipos de decepciones: Las que causamos nosotros y las decepciones que nos dan los demás.
Cuando decepcionamos a otra persona nos sentimos mal, sobre todo si es a alguien a quien quieres. No es rabia, ni siquiera frustración. Es sólo que te das cuenta de que has fallado, de que le has fallado a ese alguien, y te entristece aún más saber que, aun habiéndolo decepcionado va a seguir queriéndote. Es por eso por lo que nos sentimos tan tristes cuando decepcionamos a alguien querido. Porque no se lo merece. Pero... no deja de ser una decepción propia, por lo tanto aunque en el momento lo hayamos pasado mal siempre solemos olvidarlo con relativa facilidad.
Sí, nos acordamos de las miles de veces que nos han decepcionado, con todo lujo de detalles, incluso algunos guardan rencor el resto de su vida a quien los decepcionó y no consiguen olvidar el asunto; pero, ¿os acordáis a quién decepcionasteis vosotros? Seguramente sea mas difícil de recordar.
Las que nos dan los demás, ahora mismo pensando se me ocurren muchas que me han dado, pero prefiero no recordarlas a fondo, prefiero dejarlas ahí, en ese sitio que llamamos olvido. Y es que estas son las que más duelen, porque lo entregamos todo hacia esa persona, confianza, cariño, incluso amor, esperamos tanto de ella. Y de repente..PLOF! Te han decepcionado, ¿y qué?. No gritas, no chillas, no le das ese bofetón que crees que tanto se merece. Lo peor de todo es que no haces nada de eso. Solo te callas. Decepcionado. Y eso es peor que cualquier grito. Y duele más que cualquier bofetón.

Barcos de papel

Luna llena, un cielo estrellado poco avitual, una manta, un tejado donde fuimos mas que amigos. Mira es así, lo quemas por un lado, por otro y ¡ya está! un corazon de plastico.Mira pava que te destruyo. Son las cinco y media, me tengo que ir ¡No! ¿como que no? No, hoy te quedas a dormir. Un cafe con leche cada tarde, un beso a escondidas, una conversacion sincera,¿volamos? ¿por qué no? Puede ser divertido. Una tarde entre amigos. Intentaste besarme bajo la lluvia.¿Te imajinas poder caminar por las paredes? Sí, ¿lo inentamos? Me gusta ese perro; Toma, es tuyo. Sueño echo realidad.
Un record en conversaciones. Una carrera para darme un abrazo, Santander, vacaciones; ¿Playa o montaña?¿Por que no las dos? Vale. Una tarde en familia. Hijo de puta ¡Mentira, yo lo he dicho primero! bebes tú guapicsima. Un te quiero. ¿Peli y pizza? Vale, tu peli, yo palomitas,¿la casa? mm, ¿pares o nones? Nones, ¿Y la pizza? No se supongo que en el conjelador. ¿Noche para criticar? Sí por favor. ¿tienes un cigarro? Sí, pero deja de fumar. Vale, empiezo el lunes. Un beso en un semaforo en rojo. ¿Sidra? Vale, te toca escanciar a tí. ¿Un tatuaje?. Te pico a las ocho, ¿Te viene bien? Perfecto. Te invito a una foster. ¿2x1? ¿De que? Lo de siempre por favor[WRB]. ¿Recuerdas? Llueve. Toma, pero no se lo digas a mamá.¿Recto o de lado? Recto, de lado. Gracias por traerme el mando. ¿Quieres? Gracias. ¿Dónde quedamos? Te paso a buscar. ¿Una de salsa? Claro. 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10¡VOY!
Recuerdos que te hacen sonreir.

Cuéntame algo; y no vale un no sé.

Yo prefiero el invierno antes que el verano.

En inviero por lo menos te ríes.

Te ríes de la gente a la que ves desde la ventana, corriendo cuando llueve a cántaros porque no lleva paragüas.

Te ríes cuando algún listillo no lleva la ropa adecuada para el frío del invierno. Y encima te dice: "Joder, que frío hace." En ese momento es cuando piensas: ''Jódete, te hubieras puesto un jersey que estamos en invierno. Gilipollas."

Pero te limitas al siempre educado: " Ya, el tiempo está loco." Y te ríes de él, pero para tus adentros. Por gilipollas.

Luego están las personas mayores. Esas que deben creerse que con una bolsa del Alimerca (o del More and More como dice mi madre) en la cabeza, la lluvia no les mojará ese pelo repeinado de peluquería. Yo no sé como lo hacen pero SIEMPRE tienen una. Y aquí es cuando yo pienso que si te acuerdas de la bolsita por si acaso llueve... ¿por qué no te compras un paragüas pequeño y lo metes en el bolso?

Aunque este año fue el colmo. Un perro caminaba por la calle corrida con un chubasquero azul. Para que no se moje claro. Una dueña considerada con su perro. El chucho no se puede mojar el pelo brillante, largo y desenrredado.

Pero no sólo eso... también lleva la correa cubierta por un paragüas ROSA. Sí, leísteis bien, paragüas-rosa, enganchado a la correa. Correaparagüas supongo que la llamarán.

Y encima, el perro patada de mierda, tiene los cojones de girarse con su chubasquero-azul y su correaparagüas-rosa y ladrarme. Un ladrido agudo y continuo, casi histérico, me perfora los tímpanos. En ese momento, sinceramente me apeteció pegarle una patada al puto perro de mierda. Pero no, esta vez me continúe mi camino.

Porque en el fondo prefiero el invierno antes que el verano.

En inviero por lo menos te ríes

domingo, 30 de mayo de 2010

Un día bajo la lluvia.

Lluvia. Eso que conocemos como una precipitación de agua en forma de gotas.
Cuando llueve nos envuelve un sentimiento de tristeza, melancolía, reflexión o alivio, dependiendo de la etapa de nuestra vida que estemos atravesando.
Hoy llueve, pero en vez de nostalgia o tristeza me dan ganas de reflexionar. Reflexionar sobre todo lo que soy, sobre todos los que me quieren, sobre todos a los que puedo ayudar.
Sobre tñi, sobre esos días de lluvia contigo, con tu sonrisa y con tus ojos azules parecidos a las gotas del frio invierno que me recorrían el cuerpo como si se tratase de un material frágil que tú te habías propuesto cuidar. Con tus caricias, tus besos. Con las formas que tenías de demostrar tu aprecio por mí. Con tu risa, tu forma de hacerme sentir bien con cada palabra que salía de tu boca, tus locuras. Sobre nuestras conversaciones durante horas, nuestros enfados, nuestras reconciliaciones, nuestras ''cartas de amor'', nuestros sábados en los que podia pasar cualquier cosa, y sobre esa tarde contigo en la playa, esa que un día me prometiste.
Pero sobre todo, por cada vez que pasaba ese numero par delante de mis narices, cada mes..cada año.
Conseguiste sacarme sonrisas en los peores momentos, conseguiste hacerme la mujer, la chica o la ñiña mas feliz del mundo. Esas sonrisas que tanto te gustaban y esas que te encantaba que florecieran en mi rostro. Y es hoy cuando enseño una sonrisa cada vez que me acuerdo de ti, cada vez que veo la lluvia, y cada vez que un '' te amo'' se cruza en mi camino.

Ahora es mi turno, es el turno de decirte yo un '' te amo '', para que esta vez, pueda imaginarme esa sonrisa, que a mi también me gustaba apreciar.

Y por desgracia o casualidad, es ahora mismo, cuando esta lloviendo.

martes, 25 de mayo de 2010

Cuando me contestas sonriendo.

Era lunes por la mañana, el cielo estaba claro, hacía sol; todo apuntaba a que el verano no se haría esperar demasiado. Yo tomaba el café de cada mañana, con leche y mucha espuma, acompañado de un croissant a la plancha con un poco de mantequilla derretida, mientras, ojeaba el periódico. Los días habían pasado rápido, ya era julio, ya me despertaba la claridad de cada mañana, ya podía salir a la calle con camisetas de tirantes, pero eso, para ser sinceros, no me importa demasiado.

El 15 de julio llegaba, tenía los planes hechos, ese viaje tan esperado, ese viaje con el que había soñado desde pequeña, ese viaje imaginario. Esa propuesta de hace unos meses.

- Y si te propongo un viaje... Por ejemplo Tahití ¿Te vienes?- dije un día nublado, sin pensar, a causa de repentino impulso que recorrió mi cuerpo.

Me miraste, sonreíste, y no dijiste nada, solo eso, una sonrisa que yo no logré entender.

Polinesia Francesa; Tahití. 15 de julio del 2010.

Una proposición, un viaje de los dos, y para los dos, una semana en la cual evadirnos de los pocos problemas que teníamos, una semana en la que compartir algo más que un Maitai mientras tomamos el sol en una playa no muy lejana a nuestro hotel: El Vanira Lodge.

Primer día, nos despierta la claridad, el sonido de las hojas de los árboles más cercanos se funden en perfecta armonía con el rumor de las olas. Me levanto de la cama, pero tú ya no estás. Mi primer pensamiento no te deja muy bien. “Perfecto, se ha ido a hacer surf y me ha dejado sola.” Vaya, sospecha infundada, estás en la parte de abajo, haciéndome una especie de desayuno tahitiano. No me lo esperaba. Parecía que el día empezaba bien.

Surf, calor, sol, desayunos, una comida en el ''La Belvedere'', submarinismo, cena en el ''Blue Banana'', un Pina Lagoon. 30 grados, comida en la playa, más cocteles pero esta vez fue un Maeva, sin alcohol, aún era pronto, más surf, unas compras en ''Sibani Perles Joallier'', otra cena en un sitio mejor aún que el anterior. Una visita al acuario, otra comida, una tarde tirados en la hamaca de la playa, tostándonos al sol, una cena, aunque esta vez preparada por ti, a pie de playa otra vez, con la luna iluminándonos, una noche perfecta. Más calor, más submarinismo, surf, escapadas por las zonas salvajes de la isla.

Último día, toca relax en la Naturaleza, visita turística a ''Fautaua Waterfall'' una cascada impresionante, otra comida en ''Loulouse''.

Y así pasaría el tiempo, una semana que se parecería a un largo día. Unas vacaciones inimaginables.

Solo había un problema. Te pregunté si nos íbamos, pero tú no has contestado todavía a mi pregunta, o lo hiciste, pero yo no logré entenderlo, una sonrisa, una simple sonrisa. Ese era mi plan de verano, lo tenía todo perfectamente pensado, quería que fuese idílico, esa semana lejos del alcance de todos los problemas, trabajo, familia, solos tú y yo, la luna y el sol. Las olas, el sonido de las mareas. Solo eso, solo nosotros.

8 de Julio del 2010.

Nos vemos y seguimos viéndonos casi todos los días, sonrisas, besos, abrazos. Hay días que nos queremos con más intensidad, tomamos cafés, vemos películas. Hacemos cosas de pareja, y pasa el tiempo, pasan los días como si fueran segundos, pasan por delante de mis narices. Llego a pensar que no quieres irte conmigo de viaje, llego a pensar demasiadas cosas, la mayoría no muy buenas. Pero lo dejo ahí, y sigo con mi pizquita de esperanza a que me contestes, aunque solo sea unos días antes.

Ya es 14 de julio, y solamente apareces por mi casa con una buena película y unas pizzas. Dejaste el coche en el porche, y entraste con sonriendo. Otra sonrisa más saltaba a tu rostro, más parecida esta vez a la alegría incontrolable, estabas feliz, risueño.

Yo no te volví a repetir nada acerca de mi propuesta del viaje, lo dejé pasar, pensando que quizás era una tontería.

Eran las doce, nos fuimos a la cama.

Seis de la mañana amanece en la Providencia. La poca luz que entra por la ventana me despierta poco a poco, aún es temprano, pero tú ya no estás. Suena el teléfono de mi mesilla:

-El desayuno está listo cariño.

Menudo idiota pienso yo, me llama despertándome a las ocho de la mañana para decirme que el desayuno está listo. Aun así, sonrío.

Bajo a la cocina, un desayuno americano me espera en la mesa, tú sonríes mientras me explicas como lo has preparado, pareces orgulloso de ti mismo. Hay una maleta en la puerta, lo primero que pienso es que te quedaras un tiempo en casa. Acabo de desayunar, me ducho, me maquillo, voy a vestirme, tengo la ropa en la cama. Un conjunto de vestido con unas sandalias y un bolso a juego.”Que considerado”. Mi intuición femenina me intenta avisar de algo, pero no pienso demasiado, me dejo llevar...

Bajo y me dices:

- ¿Estás lista?- Sonríes de nuevo, unas sonrisas que intento descifrar pero que no entiendo muy bien, estoy desconcertada. No sé cómo reaccionar, ni siquiera acierto a responderte con otra sonrisa.

- Sí- contesto después de que tu mirada inquisitiva formule otra vez la pregunta, y ahora sí que te devuelvo la sonrisa y te beso en los labios.

Me coges de la mano, nos vamos al coche, me tapas los ojos y me avisas de que me espera un viaje bastante largo. Me despierto en el aeropuerto con unos billetes para la Polinesia francesa en la mano, acompañados de un:

- ¿Cómo iba a desperdiciar ese viaje tan perfecto contigo?

Sonrío. Grito. Me río a carcajadas mientras te abrazo, fuerte, no te suelto, mientras te digo te quiero al oído una y otra vez. Nos vamos.

Y es ahora cuando pienso, en lo que tengo, lo que he ganado y en todo nuestro trayecto juntos.

Reflexiono sobre ello y recuerdo ese día, ese primer día en el que empezó todo, con una pregunta, un cruce de miradas y una tarde de lluvia.

-Perdona, ¿tienes fuego?